|
La firma de joyería Chaumet lleva largo tiempo esperando poder revelar uno de sus secretos mejor guardados: la emperatriz Josefina era una de sus mejores clientas. Tanto es así, que cuando se casó con Napoleón convirtió a la firma en el joyero oficial del imperio.
Sin duda, esta extraordinaria relación ha determinado el carácter de una firma que, en su 230 aniversario, ha decidido revivir aquellos días de lujo dedicando una colección a la célebre emperatriz.
En total, treinta piezas de alta joyería de entre las que destacan dos impresionantes tiaras que llevan grabadas fragmentos emblemáticos de la correspondencia que Josefina y Napoleón se intercambiaron.
Oro, platino, diamantes, tsavoritas, turmalinas y rubíes conforman la materia prima de una colección ágil, fresca, romántica y de líneas limpias.
Fuente: Vogue
|