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Patricio Cavalli es Profesor MBA de la Universidad de Palermo |
Hizo falta una guerra mundial (la primera) para que el mundo despertara a una realidad evidente: las mujeres podían curar heridos, dirigir empresas, manejar maquinaria, elegir sus gobernantes, fumar (sí, fumar si lo quieren) y por supuesto, ir vestidas como se les antojara.
Coco Chanel decía, en esa misma época, que inventó la falda para que las mujeres pudieran recibir rápido a sus maridos que venían a verlas desde el frente de combate.
Valentino dijo, en el documental Valentino, el último emperador, que había resuelto el acertijo de Freud (“¿Qué quieren las mujeres?”): ellas quieren verse hermosas. Vestirse cómodas, verse hermosas, elegir, moverse. Son todas palabras que suenan bien, y puestas en acción, han venido generando una revolución que contradice, en ochenta años, casi dos mil de dominación masculina.
La era digital sólo ha aumentado exponencialmente los efectos de esta revolución. Un reciente estudio publicado por Microsoft (Women in their digital domain), demostró la existencia de una nueva categoría de consumidoras: las digital divas.
Lejos de hablar de glamour y fruslerías, estas divas son reinas del espacio digital: trabajan, estudian, se conectan, compran, opinan y se divierten en él a su antojo. Hasta hace poco inexistentes, las divas digitales cuentan hoy por el 16% de las usuarias de medios digitales de los EE.UU.
Usan tecnología más sofisticada que las personas promedio y se ven a sí mismas como alguien que está a la vanguardia de la tecnología.
No sorprende a nadie que las Divas Digitales tienden a ser jóvenes (Gen Y: 25-34 años: 47%; Gen X: 35-44 años: 30%; y las de “auge más temprano”: 45-54 años: 23%) y en un 51% son madres.
Siempre según el estudio, las Digital Divas viven vidas diversas, caracterizadas por la multiplicidad (utilizan una amplia matriz de canales digitales de encuentros que cubren un set de necesidades muy amplio); intensidad (dicen no poder vivir sin email, bajadas de música, compras, etc…); competencia (confían en su habilidad para manejar las nuevas tecnologías); y la sociabilidad (ven a los celulares y las computadoras como extensiones de sus mismos estilos y preferencias).
Podrá sorprender a muchos (me sorprendió a mí, al menos), pero cuando se les pregunta a las divas digitales que elemento de tecnología eliminarían primero, la TV sería la primera en irse (47 %); el celular sería el segundo (42%) y por último la laptop (11%).
Y ante la pregunta “Imagine que algún tipo de desastre catastrófico ocurre y por un mes debe elegir entre tres actividades digitales, ¿cuáles elegiría?”, el 21% eligió la mensajería instantánea; el 26% shopping; el 33% los juegos; el 39% las búsquedas y el 85% el email.
Las mujeres, las divas, pero no sólo estas sino todas las mujeres, están usando la web para usar su email, escuchar podcasts, hacer búsquedas online, escuchar la radio, comprar productos online, leer blogs, participar en juegos en red, subir fotos, sitios de redes sociales, conectarse mediante mensajería instantánea, etiquetar fotos de amigos o familia, crear su propia página web, bajar y escuchar podcasts, leer blogs, bajarse videos de música, participar de redes sociales, ver videos o shows de TV online, escuchar radio online y subir fotos a la página web. O sea, casi todo lo que se hace con los medios digitales.
Como explicó Santiago Perincioli, gerente marketing y desarrollo comercial online, Agea y líder del proyecto online Entremujeres.com, “ellas están apropiándose silenciosa y rápidamente del espacio digital mundial”.
Como siempre ocurre en el universo femenino, la revolución avanza en forma sigilosa, silenciosa y extremadamente astuta. También indetenible.
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